23 – 31 de julio

No hay amor más grande que el de dar su vida por aquellos a los que se ama ….”

Hoy, la  «amistad » es una palabra fácilmente incomprendida y menos aún entendida. A menudo, significa sencillamente un conocimiento.  Cuando dos hombres de empresa se encuentran y negocian para un buen comercio o una buena ganancia, dicen que son  amigos.  Cuando unos estudiantes hacen trampas durante un concurso y se ponen de acuerdo para no acusarse, es una buena « amistad ».  Muchos de los que  se llaman « mejores amigos » basan su  amistad  en el hecho de que les gusta la misma clase de música, de lectura, de moda o de buena comida, etc.  Pero he aquí la historia de una verdadera amistad : la de San Pedro Calungsod y el Padre Diego Luis San Vitores.

San Pedro Calungsod es el segundo mártir de Filipinas.  Fue canonizado  el 21 de octubre de 2012.  Su historia ilustra  con belleza y valentía las palabras de Jesús : « No hay amor más grande que el de dar la vida por sus amigos… »  A  los 14 años, se hizo catequista misionero escogido para acompañar  a los misioneros jesuitas a las islas Marianas.  Dejó, pues, Filipinas para atravesar el Océano Pacífico con su amigo, un jesuita español, el Padre Diego Luis San Vitores, para llevar el Evangelio al pueblo Chamorro.  Los dos misioneros tenían una amistad profunda basada en su fe en Jesucristo.  Esta amistad era un lazo sólido que engendraba un deseo profundo de dar a conocer y hacer amar a  Jesucristo por doquier.  Gracias a su catequesis, muchos Chamorros se  convirtieron al Cristianismo.  Cuando se les atacó por anunciar a Jesucristo, Pedro defendió valientemente a su amigo, el Padre Diego, haciendo él mismo  de escudo para proteger a su amigo de las flechas de los indígenas.  Casualmente, las  flechas de los indígenas ensañados  lo mataron así como al Padre Diego.  Sus cuerpos los echaron  al mar.  Hasta la muerte, el joven Pedro se mostró el amigo fiel del Padre Diego.  Su amistad es, para todos  nosotros , el ejemplo de una amistad cristiana real.    

El Sínodo de 2012 dice bien : En la Nueva Evangelización, los jóvenes no sólo son el futuro sino también el presente (y regalo) en la Iglesia. No son sólo los destinatarios sino también los agentes de evangelización, especialmente para con sus coetáneos. Los jóvenes están en la etapa de búsqueda de la verdad y el significado de la vida que Jesús, quien es la Verdad y su amigo, les puede proporcionar.

A través de ejemplares adultos cristianos, los santos, especialmente los santos jóvenes, y a través de los ministros juveniles comprometidos, la Iglesia es visible y creíble para la juventud.  (Proposición 51: Los jóvenes y la nueva evangelización, Sínodo de  2012)

Recordemos que María Rivier escogió a algunos santos jóvenes – San Juan Berchmans, San Luis Gonzaga, San Estanislao de Kostka como santos patronos de nuestra familia religiosa.  Presentemos, sobre todo a nuestra juventud actual, a estos santos como ejemplos de fe y de amistad  con Jesucristo,.

Pensamientos de Madre Rivier

« Instruid bien a los jóvenes.  Serán ellos  los que renueven  el mundo…”

« Conversar con Jesús como con un amigo y hablarle en cualquier momento, sin miedo de cansarle o de molestarle.  Este es un honor que supera a cualquier otro … »   

Sor Charito

16 al 22 de julio

“Escúchame, pueblo mío, presta oído a mi palabra… »

         Me gustaría compartir con vosotros  la reflexión personal del Cardenal Luis Antonio G. Tagle de Filipinas sobre la escucha de la Palabra de Dios en nuestro mundo actual, y lo que eso implica para nosotros.

         « Escuchar es ante todo dejarme atraer por Aquel que me habla.  Es estar  en contacto con el deseo más profundo de mi corazón; es acoger a Dios que quiere entrar en mi vida.  Es saber que mi deseo más profundo me lleva a interesarme por Aquel que toma la iniciativa, y estar atento a lo que me dice.  Escuchar supone una apertura para oír de parte de Dios, palabras que preferiría no oír, o palabras que no esperaba; eso supone también una apertura a la posibilidad de ser herido por Alguien que me quiere y que quiere el bien para mi y para los otros por mi.  Escuchar implica siempre la aptitud para cambiarse, convertirse, dejarse transformar y responder mediante la acción.  Mi escucha no es completa   más que cuando pasa a la acción. La escucha implica siempre una misión – una escucha con los demás.  Yo no escucho como individuo, yo escucho como alguien  que forma parte de un pueblo con sus esperanzas y sus sueños… La Palabra de Dios objetiva en la Sagrada Escritura me habla de una forma  única no sólo a mi sino a mi mundo único.  Creo  que Jesús que habló hace dos mil años, sigue hablándome a  mi… sigue visitando a las Martas y Marías de este mundo.  Jesús sigue visitando los sepulcros y oyendo los gritos … Jesús sigue encontrándose con las viudas que entierran a sus  hijos  y a sus hijas … Jesús sigue  llorando con su pueblo: « Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»  escuchamos a Jesús y escuchamos  al mundo en torno nuestro… »  (Síntesis de una entrevista televisada por « Sal y Luz Canadá »)

         La proposición 11 del Sínodo de 2012, «La nueva evangelización y la lectura orante de la Sagrada Escritura » dice: Dios se ha comunicado a nosotros en su Palabra hecha carne. Esta Palabra divina, escuchada y celebrada en la liturgia de la Iglesia, especialmente en la Eucaristía, fortalece interiormente a los fieles y los hace capaces de auténtico testimonio evangélico en la vida diaria… »  Nos invita a seguir la Lectio Divina o la lectura orante de la Palabra de Dios para alimentar nuestra vida espiritual.  Este camino nos hace un llamamiento a una fidelidad renovada  y a un entusiasmo para aprender cada vez más  el arte de leer y de escuchar la Palabra de Dios.  La reflexión de la entrevista citada puede inspirarnos para que busquemos nuestra propia forma creativa de escuchar la Palabra tan necesaria para la Nueva Evangelización.

Sabemos que « La Lectio Divina es la forma  de escuchar hoy a Dios  … ¿Cómo hablar a Dios en la oración  sino con el  mismo lenguaje de Dios – su palabra divina?. » (Retour au Cœur, Mère Jean-Théophane)

Pensamientos de María Rivier:

« Aprended en Jesucristo a caminar en presencia de Dios y a alimentaros con el pan de su dvina voluntad. »    

« En nuestra  conversación con  el Señor se reaviva la piedad  … y en ella encontramos la paz y el profundo  sosiego … »                                                       

  Sor Charito

9 – 15 de julio

 “Venid a un lugar solitario …”

Jesús ora.  Todos los evangelistas mencionan que Jesús iba a un lugar tranquilo, subía a una montaña, enseñaba a sus discípulos cómo orar, les invitaba a ir a un lugar solitario al  atardecer  o de madrugada.  Su tiempo de oración era para él un motivo de encontrarse y de estar solo con su Padre.  Esta relación íntima y personal era la que le daba la fuerza para aceptar plenamente su misión que culminará en la Cruz gloriosa.  El Sínodo de 2012 ha explicado brevemente su proposición sobre la dimensión espiritual de la Nueva Evangelización:  « La experiencia del encuentro con el Señor Jesús ha de ser fundamental en todos los aspectos de la Nueva Evangelización.   Se trata de la « dimensión contemplativa » de la Nueva Evangelización que se alimenta continuamente de la oración, (Sínodo Proposición 36)  En nuestros días, el mundo necesita cada vez más un espacio de contemplación – en la vida personal, en el trabajo y sobre todo en la vida familiar.  Todos estamos de acuerdo en  que el deseo y la búsqueda de Dios son inherentes al corazón humano.  Son las fuerzas motrices de la oración  que alimentan nuestra vida espiritual.  San  Agustín decía que nuestro corazón humano está hecho para Dios y que está inquieto hasta descansar  en Él.

Nuestro corazón profundo de discípulo de Cristo nos hace un llamamiento fuerte a pasar tiempo con Jesús nuestro Maestro.  Es un llamamiento esencial y por lo tanto indispensable de la Nueva Evangelización porque « la Nueva Evangelización no es sólo una forma de transmitir  la doctrina sino más bien un encuentro personal y profundo con el Señor. » (Beato Juan-Pablo II)

Recordemos que « evangelizar es la obra misma  de Jesucristo.  Esta obra supera la fuerza  y la competencia humanas.  Necesitamos la fuerza del Cielo. (Madre Jean-Théophane,  Retour au Cœur II, p. 173)    

Pensamientos de Madre Rivier:

“Nuestra vocación es la vocación de Jesucristo.  Nuestra misión es la misión de Jesucristo. »

« Para que esta obra vaya adelante, tenéis que ser personas  de oración;  vuestro corazón ha de orar sin cesar, suplicando ante Dios; vuestro clamor ferviente atraerá las gracias que necesitéis. »

Sor Charito

1 – 8 de julio, « El que me recibe, recibe al que me ha enviado… »

El  Sínodo de 2012 dice: «Hoy en día existen nuevos pobres y nuevas formas de pobreza: los hambrientos, los sin techo, los enfermos y los abandonados, los drogadictos, los migrantes y los marginados, refugiados políticos y medioambientales, los pueblos indígenas.» (Sínodo Proposición 31)    La situación de pobreza es muy antigua y es universal.  Es una de las preocupaciones sociales del mundo entero que nos afecta muy de cerca, como Iglesia.  Se han hecho muchos esfuerzos para aliviar este sufrimiento, pero los esfuerzos materiales son siempre insuficientes.  Quizá no hemos tocado aún  el corazón de la Buena Noticia : « Bienaventurados los pobres ».   Jesús, el verdadero Pobre, abrazó  la pobreza de la kénosis (Filipenses 2 :5--11) para darse a todos.  Toda su vida fue « don » para todos nosotros, y es quizá este don el que no hemos dado aún plenamente a los pobres.  Para reflexionar más profundamente en esta idea, os ofrezco un pasaje de una intervención hecha en  el Sínodo de 2012 : « Nuestro don a los pobres es Jesús, sólo  el amor de Jesús, siempre  el amor de Jesús.  El pan se endurece, los medicamentos caducan, pero la marca del amor de Jesús es la caridad que siempre hemos de intentar compartir.  La caridad de Jesús es el don de si mismo.  La caridad de la nueva evangelización ha de ser el don de Jesús … (Arzobispo Mrg. Socrates B. Villegas, Filipinas) 

El Papa Francisco señalaba un camino parecido en la inauguración de su Ministerio Petrino el 19 de marzo de 2013.  Sus palabras eran alentadoras cuando nos decía  Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, … abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente a los más pobres, los más débiles, los más pequeños; esos que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar.

 Puesto que somos discípulos de Cristo, asumamos  de nuevo, y más seriamente aún, el reto de la Nueva Evangelización, anteponiendo el punto de vista de la pobreza evangélica, una pobreza que libera el corazón para compartir y testimoniar  ese amor que es vacío de si para recibir a los más pobres de los pobres.

Recordemos que con María, la compasión de María Rivier se abría a toda clase de miseria… los huérfanos a su corazón maternal, los pobres a su generosidad, los enfermos a su ternura;  todos tenían un lugar en su corazón. »  (Madre Angela, Misterio de compasión) p. 9-10)

Pensamientos de Madre Rivier :

« Desde  el comienzo, Dios nos marcó con la señal  que su Divino Hijo dio como prueba de su divinidad : hemos evangelizado a los pobres. »

« Nuestro primer deber es ayudar a los pobres de Jesucristo…. Asistir a los pobres según sus necesidades y nuestros pobres medios. »

Sor Charito